Nunca supo la verdad, nunca se atrevió a buscarla, y así, consiguió no tener que lamentarse nunca por haberla encontrado. Vivió en una gran mentira. Feliz, si, pero mentira.
Nunca conoció el dolor, ni el rencor, ni echó de menos nada. Nunca entendió la envidia, ni siquiera el odio.
Siempre escapó. Siempre tuvo a alguien que la protegía.
En toda su vida, nunca tuvo un movimiento de sufrimiento. Nunca lloró.
¿Afortunada?
Maldita cobarde.
Nunca conoció el dolor, ni el rencor, ni echó de menos nada. Nunca entendió la envidia, ni siquiera el odio.
Siempre escapó. Siempre tuvo a alguien que la protegía.
En toda su vida, nunca tuvo un movimiento de sufrimiento. Nunca lloró.
¿Afortunada?
Maldita cobarde.
Sobrevivir es estar muerto.

