Madurar es CONFORMARSE.

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lunes, 12 de abril de 2010

Ivanamaham.

Le gusta beber vozka de 4 euros, comer patatas a las 4 de la mañana, hablar a lo moro, y a veces, sólo a veces, le gusta parecer una cascada. (No voy a explicar esto, no).

En el fondo, mola. Hoy un poco más porque cumple 20 años, ya no es un teen.



FELICIDADES, otra vez.



viernes, 1 de enero de 2010


Ayer salí.
Hoy no tengo resaca.

Dejo constancia de esto aquí para recordarme que este tipo de cosas puede pasar.



lunes, 31 de agosto de 2009

Si hay algo que no me gustan son los consejos. No sé darlos, y detesto recibirlos.

¿Por qué? No sé ponerme en el lugar del otro porque dudo que nadie sepa ponerse en el mío. Prefiero equivocarme fiel a mi decisión, que acertar con la decisión de otra persona. Prefiero ver que me he equivocado, a que me hagan ver que me voy a equivocar.

Y esto no quiere decir que no me gusten las distintas opiniones, me encanta escucharlas y compararlas. ¡Lo aburrido que sería que todos pensasemos igual! Pero como no soy política, no intento convencer a nadie de que mi opinión es una verdad universal, por ello, que nadie lo intente conmigo.

Que para verdades universales ya está la ciencia, o eso dicen.

Y si los consejos gratuitos del vecino de enfrente al que le importas un pepino como: "deberías tomar más el sol, que se te ve muy blanca" los tiro directamente a la basura, hay otros que me los guardo, un poquito.

Quizás no en la cabeza y quizás no el contenido, puede que más bien en el corazón, por la intención.
Seguramente porque precisamente las voces de esos consejos, son las que menos me echarían en cara no seguirlos.
Las que me apoyarían aunque no estuvieran de acuerdo, las que nunca me recriminarían con un "te lo dije" y las que más se entristecerían con mi equivocación.


Y me alegro de saber bien quienes son esas voces.
Y me alegro de que ellas sepan quienes son.





(Ahora es cuando yo lo remato poniendo fotos y nombres, peeeeeeeeeero...no, majos, no.)

viernes, 7 de agosto de 2009

Oviedo/Gijón


Me voy a Oviedo a despejar de esto. Y a Gijón después a despejar de Oviedo.
Sed buenos.


Y si, me voy con el imbécil de la foto, que me cae fatal y al que sólo le tengo cariño a partir de las 3 de la mañana, mínimo.









Esto de poner Telecinco a las doce y media de la mañana (Hombres y Mujeres y viceversa, o como se llame) es muy peligroso. Te das cuenta de lo bajo que puede caer el ser humano, y lo que es peor, sentirse orgulloso de protagonizar un programa tan patético.

jueves, 23 de julio de 2009

Mi nuevo amigo.


Si, lo sé, es una aunténtica mierda, pero como tengo la molesta manía de cargarme el móvil cada tres meses,aproximadamente,no me apetece tirar dinero...

La culpa de todo esto es de un sugus amarillo, que me hace subirme en atracciones de agua en las que por casualidades de la vida yo me tengo que mojar más que el, y por otras casualidades mi antiguo móvil se tuvo que mojar más que yo. (Sobrevivió, pero el pobre quedó tocado)
Ambos sabemos que lo mejor del día fue el simulador...¡qué grande el gato!

Creo que aun no te lo he dicho, pero... ¡gracias por ese día Nachito!
Gracias también por tener tanto miedo como yo para subirte a las atracciones xD

Espero que te lo hayas pasado genial en tu primer concierto de Viki, que espero también que no sea el último.

domingo, 21 de junio de 2009

Éramos Tres.









Tres flores, que diría Marte (Si, así decidimos llamar a Marta, y aunque yo me decantaba más por Marsupilami mi propuesta
no tuvo éxito).

A Ele la odiaba antes de empezar a vivir juntas, a Marte la empecé a odiar el segundo o tercer día ya. ¿El casero? De él me enamoré cuando nos explicó el funcionamiento de una tostadora.

Teniamos una obsesión común: Internet. Así que mientras que lo contratabamos y no, nos pasabamos el día en el suelo de mi gigante habitación con posturas extrañas para intentar robar wifi.
También íbamos al locutorio, grandes momentos pasamos ahí. Era como estar dentro de un culebrón.
Fiesta. Mucha fiesta, ¿demasiada?
Y de aquella todavía teniamos tiempo para aparecer por clase (poco, todo sea dicho).


Tuvimos una época en la que ellas sólo comían pasta acompañada de una salsa que les enseñó Bea Tetas (supongo que no es necesario explicar el mote) y yo sólo comía pizza y nuggets.
Luego otra en la que hicimos una dieta para comer sano, esta duró dos días, hasta que hubo un momento en el que nuestra vida cambió por completo: mi abuela me regaló una plancha de cocina.


Marte apenas nos contagió su forma de hablar, creo. Y tampoco aprendimos que los de Albacete son albinos, creo otra vez.
Además de eso, Ele aprendió a hablar ruso, no lo hace mal. Marte y yo aprendimos la programación de Neox: a las siete Sin Chan (o como se llame ese maldito crío que no soporto), a las ocho American Dad (el plagio del plagio) y a las nueve Los Simpson (dichosas reposiciones).


Lloramos, nos quisimos matar y rompimos cosas (Marte el parqué), pero también reimos, mucho.
Es genial entenderse sin hablar.



Os echo de menos, pequeñas...
En el fondo, y tan fondo, os quiero.




Y si, Ele es la de siempre...la que nunca friega. La que le tocaba fregar lo acumulado de una semana y se fue a Nueva York sin hacerlo.
Buen viaje, capulla.




sábado, 6 de junio de 2009

Hace justo un año.

O eso dice Yas. Hace justo un año nos estábamos graduando.
Bueno, ya estaríamos graduados, a estas horas lo que dominaría sería el vino. Y lo demás.

Sólo ha pasado un año.


La verdad, me ha pasado muy rápido. Tenía expectativas para este año y no se ha cumplido ni una.
No digo que haya sido mejor o peor, sólo que no se han cumplido.
¡Qué malo es tener expectativas! Es el primer paso para no conseguir lo que quieres.


Ya ha pasado un año.


Aun así, hay algo que no ha cambiado. Ellos, aunque a veces tenga ganas de matarlos, siguen y seguirán aquí.


Remember...







Y aun a riesgo de arrepentirme...el final de la noche.







Iba a subir el video también, pero tengo que mantener una reputación respetable.

lunes, 13 de abril de 2009

Volver.

Y no, no es la película de Almodovar.

Es volver a estar en un bajo sucio cantando canciones de Rafael, saltar en un colchón sidoso (por lo menos), comprar vodka de cuatro euros porque la economía no da para más, encargar pizzas y esperar cinco años por ellas, que las escaleras de al lado sean como un embalse. Volver a cantar, bailar y hacer el imbécil. Volver a conocer a cualquier persona que te cruzas. Saber quien te quiere matar y quien te quiere querer. Recibir puñaladas, pero puñaladas amigas. Llorar, reir, saltar y olvidarse de la hora.

Vacaciones.
Con ellos.
Casi todos.









Disfruten...