Lo he dicho mil veces, odio los relojes. No me gustaba medir los momentos en horas, ni en minutos, ni en segundos.
No creo que hayamos elegido la unidad adecuada.
El tiempo no cuenta para nada, 30 años pueden resultar insignficantes al lado de un segundo.
Y si no me creeis, preguntarle a esa madre que acaba de ver a su niño por primera vez, nunca olvidará ese segundo en que por fin lo tuvo en brazos. Nunca.
Sé que suena raro, pero yo prefiero medirlo en pelos. Si, en pelos. En vez de contar la cantidad de minutos, recuerdo aquellos instantes en los que se me ponen los pelos de punta.
Ese segundo de pelos erizados, me parece mucho más importante que 30 años.
Y no sé como lo haces, pero tú consigues tener este efecto en mi muy amenudo...
No creo que hayamos elegido la unidad adecuada.
El tiempo no cuenta para nada, 30 años pueden resultar insignficantes al lado de un segundo.
Y si no me creeis, preguntarle a esa madre que acaba de ver a su niño por primera vez, nunca olvidará ese segundo en que por fin lo tuvo en brazos. Nunca.
Sé que suena raro, pero yo prefiero medirlo en pelos. Si, en pelos. En vez de contar la cantidad de minutos, recuerdo aquellos instantes en los que se me ponen los pelos de punta.
Ese segundo de pelos erizados, me parece mucho más importante que 30 años.
Y no sé como lo haces, pero tú consigues tener este efecto en mi muy amenudo...
Eva RF.




